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¿Cómo favorecer la autoestima de nuestros hijos/as desde el autoconcepto?

El niño comienza a generar un concepto de sí mismo a través de las experiencias que tiene con su entorno, tanto en la familia como en el contexto escolar. La imagen que el niño cree que los demás tienen de él representa un papel fundamental en la generación de un autoconcepto positivo. Los niños son especialmente sensibles a la opinión que los padres tienen sobre ellos, por la gran relevancia en sus vidas, el mensaje que el padre y la madre transmiten es muy importante para el conjunto de pensamientos y sentimientos que el niño tiene sobre sus habilidades, esta autopercepción afectará a los sentimientos del niño con repercusiones sobre su autoestima, si se percibe por debajo de lo que le gustaría ser o de lo que los demás desearían que fuese el resultado será una autoestima negativa.

Un estilo de crianza democrático en un ambiente de respeto y reconocimiento mutuo, con una comunicación en la que prima el diálogo proporciona una adecuada seguridad emocional en el niño que favorecerá su ajuste social y familiar. En los posibles conflictos, el foco de interés debe ser la conducta que desaprobamos, no la persona, de otro modo estaremos lanzando dardos directamente a la autoestima del niño.

Tanto en la escuela como en el hogar, los errores del niño deben ser aceptados como parte del proceso de aprendizaje, no como actos que le acusen generando malestar. Si los adultos de referencia se proponen un acompañamiento adecuado apoyarán que el propio niño resuelva los problemas que le plantea la vida cotidiana, fomentando así el afianzamiento progresivo de su autonomía.

Transmitir una estimación positiva y reforzante de sus capacidades con la manifestación de sentimientos positivos hacia él arraigará en el niño una valoración positiva de sí mismo. Todos tenemos cosas que hacemos bien, recibir elogios y frases de aprobación como reconocimiento de sus talentos destacando las fortalezas y logros, alimentará un autoconcepto positivo. Cada niño debe ser la base de su superación individual y contrastar sus resultados con su evolución personal, no con los progresos de otros, de otra manera su autoestima se pondrá a prueba cada vez que se vea comparado.

Otro elemento importante que contribuye a que el niño desarrolle un autoconcepto saludable es la participación en experiencias de éxito que le permitan conseguir logros personales que sean estimulantes. Para que esta práctica no se convierta en una situación frustrante debe suponer un reto de superación adecuado a su momento evolutivo y a sus capacidades personales, si las nuevas experiencias generan una tensión excesiva quizás debamos reorganizar nuestras expectativas y darle un poco más de tiempo. La exposición a situaciones que le permitan superarse, sin tensión, facilitarán el desarrollo de una autonomía adecuada y le darán seguridad en sí mismo.

Dentro de la atención que todos los niños y adolescentes merecen en este sentido, algunos niños presentan una especial vulnerabilidad a la hora de desarrollar una baja autoestima por lo que éste deberá ser un elemento de especial interés a tener en cuenta por los padres. Detectar cuando el niño tiene una autoestima baja es fundamental, ya que tiene una importante repercusión en la adecuada adaptación del niño y el adolescente al entorno y tiene consecuencias directas sobre su bienestar a nivel individual y social. Corresponde a los adultos responsables poner en marcha las respuestas necesarias para mejorarla y cambiar la imagen que el niño tiene de sí mismo, la autoestima no es un rasgo estable o innato, el entorno puede proveer experiencias y medios que ayuden al niño o al adolescente a verse de forma positiva.

Mar Gallego Matellán

Last modified on Martes, 15 Noviembre 2016 12:11