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¿Hay alguien en este mundo que NO tenga conflictos?

Alfonso Alonso Parga (autor PREGÚNTAME SOBRE EL CONFLICTO)

LA MISMA MELODÍA, EL SONIDO DEL CONFLICTO

Hoy en día, la palabra conflicto resuena en nuestra vida de forma continua. Enciendes la TV y las noticias son conflictos entre países, conflictos políticos, conflictos sociales, conflictos entre patronal y sindicatos, entre estado y empresas… conflicto, conflicto, conflicto.

En el ámbito profesional, también se oye la misma cantinela, conflictos entre empresas, conflictos entre los colaboradores y los jefes, conflictos entre departamentos, también se producen los conflictos en todos y cada uno de los sectores, como por ejemplo en salud entre médicos y pacientes, en educación entre maestros y estudiantes, en el financiero entre bancos y clientes, y así sucesivamente con todos y cada uno de los sectores.

Lo mismo ocurre en el plano personal, también vivimos y sentimos al son del conflicto, produciéndose conflictos de pareja, entre los padres y los hijos, entre amigos, familiares, conflictos generacionales, y así sucesivamente.

¿Hay alguien en este mundo que NO tenga conflictos?

Todo apunta a que todas las personas independientemente del país y la cultura a la que se pertenezca tienen conflictos. Da igual la edad, el género, el ámbito de trabajo, siempre se escucha lo mismo: CONFLICTO.

Lo cierto es que SI o SI hay que saber gestionar los conflictos para vivir en nuestra sociedad tan cambiante y compleja.

Para ello, es importante tener una “partitura” o guía que incluya las notas y el ritmo de tal modo que la música que suene se oiga bien. Los acordes no tienen que ser continuos, tiene que haber cambios de ritmo, notas disonantes que hagan una melodía mucho más completa. Es decir, en la vida tenemos altibajos, momentos complicados, situaciones difíciles de abordar, y por ello, tenemos que tener una guía que nos dirija, al igual que lo hace un director de orquesta para que todos los sonidos se junten y suenen como tienen que sonar.

Una guía precisa a tener en cuenta en el momento de tener un conflicto es:

1. Escucha sin valorar o juzgar al otro. Es muy común la reacción de defensa o ataque, esa actitud impide escuchar los argumentos que expone la otra parte. No hay una escucha limpia, todo lo contrario, la escucha se convierte en el motivo para contraargumentar, se produce una reacción en cadena que consiste en una acción-reacción que tiende a desaparecer cuando las dos partes en desacuerdo se dan por imposible. Ambas partes entienden que no se están escuchando y que por tanto, no merece la pena mantener ese “dialogo entre besugos”. Lo curioso de este hecho, es que ninguna de las partes reconoce que lo están haciendo mal, se trata más bien de culpar al otro porque no escucha ni entiende el argumento que se trata de explicar.

2. Establece un escenario de confianza. Para solucionar un conflicto, hay que fiarse de la otra parte. Para ello, independientemente de si la otra parte te cae bien o mal, es importante ver si cumple con aquello a lo que se ha comprometido. El que no haya acuerdo, no quiere decir que no haya confianza, puede darse el caso en el que las propuestas planteadas no se ajusten a las partes en conflicto.

3. Piensa y analiza, merece la pena. La emoción es algo de lo que no se puede escapar, forma parte del ser humano, esto no excluye al pensamiento que bien utilizado provoca un mayor rendimiento. Pararse a pensar y no dejarse llevar por lo primero que se le pasa a uno por la cabeza es fundamental para generar un mayor número de opciones o alternativas. Cuando se hace el esfuerzo de buscar soluciones diferentes, se consiguen mejores resultados.

4. Elige la mejor estrategia. Con todas la opciones, puedes elegir la mejor alternativa, aunque también se pueden mezclar opciones, elegir en qué momento es mejor una que otra, ver las consecuencias que implica una opción u otra, qué objetivos se pueden alcanzar y el poder que se tiene. En definitiva, lo que se consigue y las implicaciones que se derivan. Sin esta información, es muy difícil gestionar un conflicto.

Los conflictos aparecen y desaparecen constantemente, lo importante es aprovecharlos y convertirlos en una oportunidad. No tienen que sonar de forma estridente e histriónica. Tienen que convertirse en una partitura armoniosa, que suenen con una cadencia melódica y agradable para poder convivir con ellos.

Last modified on Martes, 15 Noviembre 2016 12:10