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Psicología Infantil


  • ¿Cuando es adecuado acudir a un psicólogo infanto-juvenil?

    En la infancia y en la adolescencia es cuando aparecen todas las adquisiciones básicas principales. Cuando nos referimos a un problema psicológico en la infancia y/o adolescencia hacemos referencia a aquellos problemas que pueden afectar al desarrollo social, emocional y cognitivo del niño; pero también a la relación que se establece entre le niño y sus padres, repercutiendo en el funcionamiento social, familiar y académico del niño o del adolescente.

  • ¿Por qué es tan importante abordar los tratamientos psicológicos lo antes posible en la infancia?

    En los últimos años ha aumentado de forma importante el número de niños y adolescentes que sufren problemas psicológicos. Las tasas de prevalencia actuales señalan que entre el 17 y el 20% de los niños adolescentes españoles padecen trastornos psicológicos.

    Si tenemos en cuenta estas cifras, así como las consecuencias tan perjudiciales que conllevan los problemas psicológicos a lo largo del desarrollo del niño o adolescente, comprobamos que nos encontramos ante un problema importante y parece necesario prestar especial atención a este tipo de alteraciones.

    De todos los trastornos detectados entre la población infantil y adolescente, los trastornos de conducta son los más frecuentes (20-39%), seguidos de la ansiedad (17-26%), los trastornos del estado de ánimo como la depresión (4-14%(y los trastornos con déficit de atención e hiperactividad (5%). Numerosos estudios demuestran que cuánto más temprana es la intervención más posibilidades existen de prevenir la aparición de trastornos más graves en edad adulta.

  • Áreas de intervención

    Los problemas mentales que puedan padecer los niñ@s y adolescentes les afectan en su desarrollo psicológico con las consiguientes dificultades a nivel social, familiar y escolar con consecuencias posteriores en la vida adulta.

    Nosotros entendemos que la mejor forma de abordarlo es a través de una atención integral (Entorno del niñ@ como Familia y Colegio y Evaluación Médica como Neuropediatra, Pediatra, Otorrino, etc. si la Evaluación del problema lo requiere), estableciendo un tratamiento multidisciplinar dado que en el desarrollo intervienen muchos factores al mismo tiempo.

    En EOS consideramos que el trabajo en equipo es el que realmente da respuesta a las necesidades de nuestros pacientes, por lo que la coordinación entre los distintos profesionales que trabajan con el niño/a o adolescente es una pieza clave en el tratamiento para obtener los mejores resultados. Para eso nos trasladamos a los Colegios o a los entornos familiares al igual que mantenemos reuniones con los otros profesionales a lo largo del proceso.

    • La Primera consulta siempre se realiza con los padres o tutores, el objetivo es obtener una historia del desarrollo del niñ@ o adolescente y en función de la sintomatología que presente en la actualidad nos detendremos a obtener datos del motivo de la consulta para definir el camino a seguir en posteriores consultas.
    • En un segundo paso, realizaremos una valoración psicológica, mediante una Evaluación individual Global, para analizar las posibles causas que están originando las dificultades. Para ello se establecerán 2-3 sesiones de evaluación que se realizaran prioritariamente por las mañanas, durante aproximadamente dos horas de duración cada día. Si fuese necesario se pedirá la colaboración de otro especialista ( neurólogo, psiquiatra,etc.)
    • Posteriormente, se realiza un informe psicológico , que se entregará a los padres en una entrevista de devolución con el objetivo de explicar a la familia las “dificultades” de su hijo/a y los objetivos y áreas de trabajo a conseguir con él.
    • El tratamiento se realiza de manera individual durante 1 hora de duración, cuya periodicidad se marcará en función de los resultados obtenidos en la evaluación.
    • Dicho tratamiento se completará con un asesoramiento a los padres , indicándoles las mejores medidas a tomar con relación a las características del niño ; así como el establecimiento de una coordinación con el Centro Escolar, con el objetivo de avanzar en la misma dirección y tener información de toda la evolución.
    • Para concluir , en todo el proceso de intervención , se hará especial hincapié en la prevención de recaídas y seguimiento.

    AREAS DE INTERVENCIÓN:

    • Problemas del sueño (insomnio, pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo, etc.)Sueño desordenado. No querer irse a dormir.
    • Problemas de Conducta. ( enlace)
    • Problemas de Alimentación: Anorexia, Bulimia, Ingesta Voraz, Pica, Problemas con la ingesta de alimentos.
    • Problemas con el control de esfínteres ( Enuresis y Encopresis).
    • Miedos Específicos.
    • Obsesiones.
    • Problemas Emocionales : Ansiedad por separación, Agresividad, Apatía, Ansiedad ante los exámenes, Depresión Infanto-Juvenil.
    • Tics.
    • Problemas Sociales: Timidez, Ansiedad Social, Agresividad.
    • TDAH y TDA ( Trastorno por Déficit de Atención con / sin Hiperactividad ) enlace a preguntas y rtas TDAH ( uden-portada)
    • Trastorno Negativista Desafiante.
    • Problemas de Conducta.
    • Asesoramiento a padres y profesores.
  • ¿Porqué un niño o niña se comporta de forma agresiva?

    Las primeras conductas consideradas realmente como agresivas aparecen entre el segundo y el tercer año de vida, que es cuando el niño comienza a relacionarse socialmente con los demás. En este momento el niño piensa y actúa de forma impulsiva (si le apetece algo lo va hacer ) sin importarle las consecuencias de su comportamiento en los otros. Si se siente frustrado por no conseguir lo que quiere; como por ejemplo el juguete con el que está disfrutando su compañero de la guardería, entonces, el niño araña, muerde, pega,...

    Los arrebatos de agresividad son un rasgo normal en la infancia, pero algunos niños persisten en su conducta agresiva y en su incapacidad para dominar su mal genio.

    Este tipo de niños hace que sus padres y maestros sufran siendo frecuentemente niños frustrados que viven el rechazo de sus compañeros no pudiendo evitar su conducta.

    La incapacidad de tolerar los límites impuestos por el medio que le rodea al niño, es una dificultad propia de la etapa evolutiva en la que se encuentra, a continuación se muestran otras dificultades que ayudan a la aparición de estas conductas:

    • Impulsividad: La falta de reflexibilidad impide al niño anticipar las consecuencias de sus propios actos.
    • Dificultad para reconocer sus propias emociones y controlarlas: Parece que comienza un control de las emociones hacia los 12 meses, sin embargo a esta edad no podemos hablar de un control propiamente dicho sino sólo de la aparición de las condiciones que lo harán posible más adelante que se afianzará a los 5 años. Por ello es muy importante que los padres ayuden a que sus hijos aprendan a gestionar sus propias emociones y les ayuden a controlarlas por medio del aprendizaje de comportamientos alternativos.
    • La dificultad de ponerse en el lugar del otro: empatía hacia los demás, que irá adquiriendo poco a poco. Si a esto le unimos a que el niño aún no conoce la normativa, podemos entender la normalidad de comportamientos agresivos cuando un niño interacciona con su medio, entorno que debe ayudar al niño a enseñar otros maneras de actuar.
  • ¿Cuales son los pasos para trabajar la conducta del niño?

    Los niños pequeños de entre dos y tres años necesitan la ayuda para expresar lo que les ocurren, dado que aún no tienen un buen dominio del lenguaje. Por ello es muy importante enseñarle a poner nombre a lo que sienten, así permitimos que cuando vayan adquiriendo un mayor dominio de las palabras y tengan mayor capacidad de atención y escucha, les resulte más fácil identificar sus sensaciones (los mensajes que les mandan su cuerpo) y sus emociones. Un paso previo al aprendizaje del autocontrol es identificar qué es lo que nos enfada y cuándo comenzamos a enfadarnos.

    Hay que enseñarles que no es malo sentirse enfadados, pero ello no implica hacerse daño a uno mismo o a los demás. Diferenciar entre estar enfadado y ser agresivo.

    ENSEÑAR A AUTOCONTROLARSE

    A la vez que hemos hecho hincapié en la identificación de las emociones, es necesario enseñarles cuál es la mejor manera de expresarlas, para no dejarse llevar por ellas.

    Por tanto una vez que les hemos enseñado a identificar que es lo que le enfada y cuándo comienza a enfadarse, será necesario que el niño se pare a pensar antes de actuar, para que no vuelva a incurrir en comportamientos impulsivos y descontrolados.

    RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS:

    Los niños se enfrentan a problemas diariamente, burlas de sus compañeros, la ansiedad ante un examen, ser excluidos de juegos, etc.

    Los niños que adquieren la habilidad de resolver problemas tienen una serie de ventajas: suelen enfrentarse al estrés y a la frustración con mayor eficacia, tiene un impacto positivo en el rendimiento académico, y además puede ser una fuente de orgullo y de autoestima positiva para el niño.

    Hay que presentar al niño una orientación para la resolución de problemas.

    Hay que explicarles y discutir los siguientes puntos:

    • Los problemas forman parte de la vida diaria.
    • Los niños pueden resolver muchos problemas sin la ayuda de los adultos.
    • Las emociones son señales importantes de la existencia de un problema.
    • Cuando te des cuenta que tienes un problema, lo primero que hay que hacer es “ pararse y pensar”.

    Sus principales etapas son:

    • Darse cuenta de que hay un problema.
    • Pararse y pensar. Decidir cuál es el problema.
    • Decidir un objetivo.
    • Pensar en posibles soluciones: con el niño, se procede a enumerar los recursos y los medios disponibles a su disposición para la resolución del problema. Si no conoce los medios, hay que enseñárselo, ayudándole con ejemplos.
    • Pensar en las consecuencias de cada solución: entre las soluciones enumeradas, se anima al niño para que selecciones la que parece más eficaz en función del objetivo a alcanzar.

    ENTRENAMIENTO EN HABILIDADES SOCIALES

    Enseñar al niño habilidades sociales es importante para limitar su conducta agresiva, reducir sus intrusiones o interrupciones inadecuadas, aumentando sus conductas prosociales y mejorar sus habilidades para hacer amigos.

  • ¿Qué pueden hacer los padres?

    EDUCAR EN LA FRUSTRACIÓN:

    Enseñarles a demorar el deseo en el tiempo y a aceptar que no se puede tener todo aquello en el momento que quieren, es clave para fomentar la tolerancia a la frustración y prevenir posibles conductas agresivas. Si el niño consigue su objetivo por medio de estas conductas, aprenderá a que comportarse así es útil y eficaz para conseguir sus deseos.

    ATENDER Y RECONOCER LOS COMPORTAMIENTOS ADECUADOS

    Cuando no reforzamos las conductas positivas y solo nos fijamos cuando se comportan mal, corremos el riesgo de que el niño piense que solo consigue la atención por parte de sus padres cuando se porta mal.

    Por lo tanto lo mejor será atender las conductas adecuadas y no atender las conductas disruptivas mientras se están produciendo. Se debe cambiar las respuestas y reacciones para demostrar a los niños que pueden ser tomados en cuenta a través del comportamiento constructivo, prestándoles atención cuando se comportan de manera adecuada, a la vez que se ignora el comportamiento inadecuado.

    ENSEÑAR EFICAZMENTE NUESTRAS REGLAS

    Enseñar reglas es sencillo cuando empleamos las herramientas adecuadas: palabras claras y mensajes de actuación claros. Para hacer comprender su mensaje no necesito enfadarse, gritar, pegarle un cachete, o repetir muchas veces lo mismo mientras su hijo seguía olvidando una y otra vez guardar su bici. El padre dio las instrucciones claras y concretas.

    Directrices para establecer unos límites firmes:

    • Centre su mensaje en la conducta. Nuestra meta es rechazar la conducta inaceptable, no al niño que tiene esa conducta. Tenemos que centrar la atención de nuestro mensaje en la conducta y en la acción correctiva, no en la actitud, los sentimientos, o la valía del niño.
    • Sea directo y concreto. Un mensaje que establece unos límites firmes es aquel que informa a los hijos, directa y específicamente, de lo que desea que hagan. Si fuera necesario, hay que estar preparado para decirles cuándo y cómo desea que lo hagan. Cuantas menos palabras, mejor.
    • Emplee su tono de voz normal. El tono de voz es muy importante. Una voz elevada envía el mensaje de actuación equivocado: pérdida de control. El tono debe comunicar que el padre tiene el mando y que es firme y decidido en su expectativa de que su hijo debe hacer lo que le ha pedido. La mejor forma de comunicar esta expectativa es sencillamente exponer su mensaje de forma prosaica en su tono de voz normal y esté preparado para ir a su paso de actuación si fuera necesario.
    • Especifique sus consecuencias si es necesario. Vincular la conducta del niño a las consecuencias de los padres. Esto no es una amenaza. Está sencillamente estableciendo su credibilidad y proporcionándoles la información que pueden necesitar para hacer una elección aceptable.
    • Respalde sus palabras con actuación. Recodar las palabras son sólo la primera parte de su mensaje global. En muchos casos, las palabras pueden ser todo lo que necesite, pero incluso el mensaje verbal más claro será ineficaz si no se respalda con una actuación.

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